viernes, 2 de diciembre de 2022

Patrimonio Cultural y 'Memoria Democrática'

Hace un par de semanas saltaba la noticia de la carta que ha recibido el hermano mayor de la Macarena. Con una puntualidad exquisita, el primer lunes laborable siguiente a la fecha de entrada en vigor de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática se enviaba notificación al respecto. Con un lenguaje casi amistoso se informaba de la intención de llevar a cabo el mandato expresado por la citada ley. Ojalá que otros departamentos públicos (véase la DGT, o Hacienda) tomaran nota del estilo.

Pero quisiera detenerme en algunos aspectos de la memoria democrática, que asoman cuando se compara con otros conceptos jurídicos que también han aparecido en los últimos años, como el patrimonio cultural.

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miércoles, 3 de noviembre de 2021

María Pía Timón, Premio Nacional de Restauración y Conservación 2021

María Pía Timón Tiemblo, fue coordinadora del Plan Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial y del Plan Nacional de Arquitectura Tradicional, y ha sido galardonada con el premio nacional de restauración y conservación.

Como el premio se debe a su labor para el desarrollo del patrimonio cultural inmaterial, me parece oportuno destacar alguna idea suya al respecto. Sobre todo la necesidad de destacar que patrimonio material e inmaterial vayan de la mano. 

Al desarrollar nuevos modos de proteger el Patrimonio Inmaterial, este proceso puede mejorar las prácticas actuales de gestión del Patrimonio Material. Si bien es verdad que todo Patrimonio Material tiene asociado un valor intangible, no todo Patrimonio inmaterial tiene una forma material.

Es importante un desarrollo conceptual del Patrimonio Intangible, no debe conllevar una separación de las políticas de protección del Patrimonio, dependiendo de su categoría, algo propio del desarrollo histórico de las convenciones UNESCO, que no debería trasladarse a las legislaciones de cada país.

Puede suceder que haya un conflicto entre la protección del Patrimonio Inmaterial y el soporte material. Timón Tiemblo pone el ejemplo de “la práctica ritual, de carácter propiciatorio y de rogativa, que consistía en prender papel moneda con alfileres en los mantos de determinadas Vírgenes durante algunas procesiones y que desapareció ante la necesidad impuesta de conservar el manto. (…). En otras ocasiones no es el elemento material y su conservación lo que impide la manifestación inmaterial, sino que es la pérdida de alguna otra práctica o actividad que resulta imprescindible para ello”.

Esta autora alude, en la línea de Gianinni, a una necesaria remisión a disciplinas extra-jurídicas. “La respuesta necesitaría la apertura de un debate, fundamentalmente de carácter antropológico, en el que se discutan los distintos valores y posibilidades. La primera premisa habría de ser el peso de la propia sociedad protagonista y de su voluntad de pervivencia, ante lo que las administraciones tendrían que adoptar medidas de apoyo como incentivar la enseñanza de tales tradiciones en las escuelas o bien la continuidad de determinadas artesanías. El debate se plantearía en este caso, en torno a la conveniencia o no de intervenir de una forma tan activa, lo que podría modificar en gran medida el desarrollo natural de las manifestaciones culturales. Este es un problema que aún no ha sido solucionado y, en muchos casos, ni siquiera planteado. ¿Qué hubiera ocurrido en el pueblo de Anguiano en el que tradicionalmente se ejecuta una danza de zancos que transcurren necesariamente por un pavimento empedrado, sino se hubiera tenido esto en cuenta y se hubieran asfaltado todas las calles?”. (TIMÓN TIEMBLO, M.P. “Frente al espejo: lo material del Patrimonio Inmaterial”. En El Patrimonio Inmaterial a debate. Revista de Patrimonio Cultural de España. IPCE. Madrid, 2009. 

jueves, 16 de mayo de 2019

El diccionario de la RAE como instrumento de salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial

Ayer pudimos leer la noticia de la petición del embajador ante la ONU de Bolivia, Sacha Llorenti, a la Real Academia de la Lengua Española, en donde solicita que su país también aparezca como uno de los productores de marraquetas.
En la definición actual sólo aparecen Chile y Perú. 

Llorenti se refiere a este tipo de pan como parte de "nuestra identidad" y desde luego cumpliría con la definición de patrimonio cultural inmaterial. Pero lo que resulta interesante es que su petición vaya dirigida al diccionario de la lengua que compartimos más de 500 millones de personas. El diplomático boliviano piensa que incluir a su país en el diccionario será "un reconocimiento para los cientos de miles de personas para quienes el pan nuestro de cada día es, precisamente, una marraqueta".

¿Puede resultar entonces que el diccionario de la RAE pueda convertirse en un modo de salvaguardia del PCI?

martes, 20 de marzo de 2018

Patrimonio Cultural y Derecho nº21

Ya está a la venta el número 21 de la revista Patrimonio Cultural y Derecho, editada por la asociación Hispania Nostra (asociación para la defensa del patrimonio cultural y natural).
Aquí disponible el sumario

miércoles, 17 de enero de 2018

La "psicografía" y los derechos de autor


Chico Xavier en una firma de uno
de "sus libros"
Chico Xavier fue un conocido médium brasileño, famoso por  haber impulsado el espiritismo en su país, por haber impulsado 2.500 proyectos de beneficencia, y por haber vendido millones de ejemplares de sus libros. Algunos de sus títulos más famosos son Nuestro hogar, Niños en el más allá, o Parnaso del más allá. Pero la cuestión que nos atañe es el curioso método de escritura de Xavier: la psicografía, escribir al dictado de los espíritus de los muertos.
En todo momento Xavier afirmaba que sus libros se los dictaban los escritores muertos Joao de Deus, Guerra Junqueiro, Augusto dos Anjos, o Humberto de Campos. Y fueron precisamente los herederos de este último los que acudieron a un tribunal para exigir a Xavier los royalties de su familiar.
Chico Xavier había donado todos los beneficios de "sus obras" a distintas causas, pero sobre todo a la Sociedad Espiritista de Brasil.
Durante el juicio se le planteó un dilema:
- o bien afirmaba su condición de médium y por tanto, accedía a las pretensiones de los herederos de Campos
- o bien tenía que aceptar que era él el verdadero autor, y por tanto su condición de médium quedaba en entredicho.

No tuvo que decidir, para su fortuna. Porque el juez se limitó a aplicar la definición de la ley.
Dice la Ley de Propiedad Intelectual que "autor" es la persona natural que crea una obra. Por lo tanto, para ser autor hay que ser persona natural: se adquiere por el nacimiento y se extingue con la muerte.
Por tanto, Humberto de Campos no cumplía los requisitos para ser autor y por tanto, sujeto de derechos de autor. 

martes, 28 de noviembre de 2017

Lo que supone una "c"


Encuentro en el cartel que anuncia una adaptación teatral de El principito una curiosa acotación:
Basado en el libro "Le petit prince" 
de Antoine de Saint-Exupery, 
©Editions Gallimard, 1945

No me queda claro qué se pretende con esa acotación, pero me alegra ver que a veces se toma un poco en serio la propiedad intelectual.
No es por pensar mal, pero dudo mucho que la pequeña productora teatral se haya puesto en contacto con Gallimard y con los herederos del autor para solicitar la autorización para transformar, reproducir y comunicar al público El principito.
Pero esa acotación quizá tiene el objeto de mostrar la rigurosidad del producción, aunque me temo que es algo así como una ultra-rigurosidad. Como si nos quisieran decir, "oiga, que la obra que adaptamos es esta y no otra, e incluso aportamos unos datos que quedan muy bien con esa c rara, un año y una editorial francesa".
De todas formas, esa manifestación solo la puede hacer aquel que tiene derechos de propiedad intelectual sobre la obra. Si ponemos ©Editions Gallimard, 1945, lo que decimos es que sobre lo que está impreso, Gallimard tiene algún tipo de título relativo a la propiedad intelectual. Sí conviene aportar algo más de información, o eso o es que Gallimard tiene los derechos en exclusiva.
No nos da ninguna información relevante esa indicación en el cartel, pero creo que sí muestra cierto aprecio por la propiedad intelectual, y eso siempre es positivo.

Por cierto que parece ser que se publicó primero en 1943 en Estados Unidos, y no lo publica Gallimard hasta 1946.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Blowin in the wind en misa. La ley de propiedad intelectual lo permite y... ¡sin tener que pedir permiso a Bob Dylan!

single de Ricardo Cantalapiedra
Ayer conocimos la noticia del fallecimiento de Ricardo Cantalapiedra. Autor reconocido y polifacético. Columnista asiduo en El País. Cantautor cristiano y protesta. Y sobre todo, autor de la letra en español para misa de Blowin in the wind: Saber que vendrás.
El caso es que la transformación y la comunicación pública de la música de Dylan se hace en todas las parroquias de España sin tener que pedir autorización ninguna.
El motivo lo encontramos en el artículo 38 de la ley de propiedad intelectual: Artículo 38 Actos oficiales y ceremonias religiosas
La ejecución de obras musicales en el curso de actos oficiales del Estado, de las Administraciones públicas y ceremonias religiosas no requerirá autorización de los titulares de los derechos, siempre que el público pueda asistir a ellas gratuitamente y los artistas que en las mismas intervengan no perciban remuneración específica por su interpretación o ejecución en dichos actos.

Son más de trescientas las ocasiones en las que aparece la palabra cantar en la Santa Biblia. La música tiene una singular importancia en la liturgia católica. 
“Cuando el hombre entra en contacto con Dios las palabras se hacen insuficientes. Se despiertan esos ámbitos de la existencia que se convierten espontáneamente en canto”. (RATZINGER, J. Sobre la liturgia. Una introducción. Ed. Cristiandad. Madrid 2005).  
La música en la liturgia está orientada y subordinada claramente al contenido, al mensaje. Con la mirada siempre puesta en la glorificación de Cristo y su divinidad, como sucede desde el siglo II (De este hecho se tiene constancia gracias al testimonio del historiador Plinio el Joven al informar con una carta al César sobre el culto de los cristianos). Por supuesto, y el mismo Benedicto XVI ha advertido del peligro, la música debe surgir de la oración, y no desligarse de la liturgia, ni partir de la autonomía de lo artístico y convertirse en un fin en sí misma. En la Iglesia podemos escuchar a Bach o Mozart y percibir lo que significa Gloria Dei. 

El arte en la liturgia tiene una responsabilidad específica y precisamente por esto se convierte en motor de la cultura que en último extremo se debe también al culto. 

Este último apunte nos permite introducir el papel que juega la legislación sobre propiedad intelectual.  Partimos de la base de la identidad cristiana de España, identidad proclamada de modo implícito en nuestra Constitución en su artículo 16 y en diversas disposiciones legales de distinto ámbito. El artículo 38 de la Ley de Propiedad Intelectual, motivo de este post, es uno de ellos. 

La propiedad intelectual es una propiedad sui generis. La propia sociedad se pararía en seco si aplicáramos el régimen general de la propiedad a la intelectual. Es la especificidad de la propiedad intelectual el motor de la cultura, y en relación a la liturgia de debe también al culto. Es importante reseñar que las primeras legislaciones sobre propiedad intelectual tienen claro que su objetivo es el fomento y desarrollo de la cultura. A este respecto conviene recordar la definición de cultura de Juan Pablo II en el discurso a la UNESCO de 2 de junio de 1980, que tiene como columna vertebral el carácter personalizador de la misma: “la cultura es aquello, por medio de lo cual el hombre en cuanto hombre se hace más hombre, es más hombre, accede más al ser”. Así el Estatuto de la Reina Ana de 1701 lo proclama en su mismo título: para el fomento del copyright y de las artes.

En esa sintonía discurre el  artículo 38, y es efectivamente el espíritu legal que lo inspira. 

Artículo que en las sucesivas modificaciones del ordenamiento (y ya se llevan varias desde el siglo XIX, fecha de la primera legislación de propiedad intelectual en nuestro país) no ha habido ninguna discusión reseñable entre los miembros del poder legislativo. En los diarios de sesiones no se recoge ninguna controversia entre los legisladores. Sorprendentemente no se puede decir lo mismo de la doctrina más cualificada en el ámbito de la propiedad intelectual, que se muestra en general bastante reacia a reconocer este límite.
“Este límite, que afecta solamente a uno de los actos o modalidades del derecho de comunicación pública, no encuentra, en nuestra opinión y en la de la mayoría de la doctrina, justificación alguna”. En Rodríguez Tapia J.M y Bondía Román, F. Comentarios a la ley de propiedad intelectual. Editorial Civitas. Madrid, 1997. Pág 191.
 “De esta forma el artículo que examinamos viene a colmar la exigencia normativa, sin dejar lugar a dudas sobre la existencia y eficacia de la limitación poco justificada que establece en presunta atención a un interés público o social”. En Becovitz Rodríguez Cano, R. Comentarios ala ley de propiedad intelectual. Editorial Tecnos. Madrid. 1997. Pág 657

 El límite se dirige respecto del aspecto patrimonial de la propiedad intelectual o conjunto de facultades que la ley agrupa bajo la denominación de derechos de explotación. Derechos que son monopolio exclusivo del autor o de sus derechohabientes. Uno de esos derechos de explotación es la comunicación pública, que es el que queda limitado en el caso que nos ocupa. 

Tiene su antecedente en el 101 del reglamento de 3 de septiembre de 1880, que era mucho más restrictivo para las ejecuciones musicales en ceremonias religiosas: 

La ejecución de las obras musicales en funciones religiosas, en actos militares, en serenatas y solemnidades civiles a que el público pueda asistir gratuitamente, estará libre del pago de derechos de propiedad; pero no podrán ejecutarse sino con permiso del propietario en la forma que éste las haya publicado, quedando sujetos los contraventores a las penas establecidas en el Código Penal, según lo dispuesto en el art. 25 de la Ley de Propiedad Intelectual y a la indemnización correspondiente. 

La existencia de los límites a los derechos de autor tiene, en general, una justificación basada en la conciliación del interés particular con el interés general. Aunque respecto del artículo 38, más que interés general, deberíamos hablar de bien común.

Los límites se prevén en todas las legislaciones. Siempre se acompañan de ciertas condiciones fijadas y reglas de estricto cumplimiento. Asimismo se precisa que se mencione el nombre del autor, el título de la obra, y se acompañen de la abstención de efectuar modificaciones a la obra. 

Se ha mantenido en contra de la existencia de este límite el argumento consistente en que los autores de música sacra tienen en los actos religiosos su única forma de explotación, y que con el artículo 38 se eliminaría la remuneración de estos autores. Argumento bastante simple y poco honesto con la realidad. Sin duda, cualquier autor de música sacra tiene como fin el culto y el objetivo antes aludido en palabras de Benedicto XVI. 

Además, los límites de la propiedad intelectual tienen una función fundamental: recordar que los derechos de autor no son simples procedimientos para crear expectativas de remuneración, sino fomento del desarrollo cultural.

Realizando un simple vistazo al derecho extranjero de nuestros vecinos más cercanos no existe unanimidad: así en el Derecho francés no hay equivalencia, si acaso una reducción de la remuneración. En Italia el artículo 71 conlleva la exención de remuneración para ejecución pública de bandas y en concreto de bandas militares. La ley portuguesa de 1985 discurre de forma parecida a nuestro ordenamiento en su artículo 75. Y del mismo modo lo hace la legislación alemana, aunque de forma más extensa. 

Pasemos ahora a analizar nuestro artículo 38. En principio es claro y patente que se refiere a obras musicales. Si bien es cierto que podría darse el caso de la recitación de una obra poética o literaria, situación que no tendría muchos problemas para incluirla en la justificación del límite. No existe ninguna referencia en el artículo a la naturaleza o temática de las obras musicales. Por supuesto debe tratarse de obras ya divulgadas.

Las obras deben ejecutarse por artistas que no hayan recibido remuneración por ello, y asimismo el público debe haber asistido gratuitamente. No se observan obstáculos para que la ejecución pueda hacerse a través de fonogramas.

Como afirman Rodríguez Tapia y Bondía si no se incluye la ejecución indirecta o través de fonograma se produciría 
“la paradoja de que los artistas y productores de fonogramas tendrían derecho a una remuneración (arts. 108.2 y 116.2) frente a la inutilidad de cualquier pretensión de pago u oposición a su utilización por parte de los autores”. En Rodríguez Tapia J.M., y Bondía Román, F. Comentarios a la ley de propiedad intelectual. Editorial Civitas. Madrid. 1997. 

Aunque el concepto de acto oficial pueda ser diverso, la referencia a ceremonias religiosas, sumada a la libertad de creencias proclamada por nuestra constitución, no se centra en ninguna en particular, siendo por tanto aplicables a cualquier confesión. 

Queda patente que ni es necesaria la autorización de los titulares de los derechos, ni es necesaria la remuneración a los mismos, en el caso de ejecución de obras musicales en ceremonias religiosas. 

Es el artículo 38 efectivamente un límite a la propiedad. Un límite que encuentra su fundamento en el bien común, en el fin último de toda creación: la alabanza. 


jueves, 7 de septiembre de 2017

No son "fair use": Sentencia contra una editorial de libros ilustrados para niños basados en novelas famosas

Las portadas de los libros de la editorial Kinder Guides
Lo contaba el New York Timeseste mes de agosto. 
La editorial Moppet Books, tiene una colección, Kinder Guides, de libros ilustrados basados en famosas novelas como Desayuno con diamantes, de Capote, On the road, de Kerouac, o El viejo y el mar de Hemingway. Su objetivo era acercar a los primeros lectores a estas grandes obras. 
La idea parece buena, pero no le ha parecido tanto a un juez del distrito federal de Manhattan que indica que esta actividad de Moppet Books está infringiendo los derechos de propiedad intelectual de los herederos de los autores (y de sus respectivas y potentes editoriales: Simon & Schuster y Penguin Random House). Se trataba por tanto de una obra derivada no autorizada. 
Los demandantes opinaban que "si la editorial quería introducir a los jovenes lectores en las grandes obras, tienen a su disposición miles de obras magníficas en dominio público para elegir". 
Por su parte, los demandados, Frederik Colting y Melissa Medina, alegaban la justificación del fin educativo y el fair use, y calificaban la demanda de "bullying" de las grandes editoriales a una pequeña. 
Por cierto que uno de los editores demandados, Colting, es un escritor sueco que ya fue demandado (y perdió) por hacer en 2009 una secuela de El guardián entre el centeno sin autorización. 







jueves, 22 de junio de 2017

Orgullo y prejuicio y zombis: un análisis jurídico desde la propiedad intelectual y el patrimonio cultural inmaterial

Extracto del capítulo con el mismo título de la obra  By a Lady. Estudios sobre Jane Austen. (CEU Ediciones 2017)

1. Introducción: Orgullo y prejuicio y zombis. Firmado por Seth Graham-Smith y… ¿Jane Austen?

Desde la aparición de la primera legislación sobre propiedad intelectual, el Estatuto de la Reina Ana, promulgado el 10 de abril de 1710, quedó patente que la finalidad de la misma era el fomento de la creatividad. Se trataría entonces de reconocer un ius prohibendi al autor de la obra que le permitiría obtener una remuneración por ello, con el consiguiente ánimo a continuar con la actividad artística. Además este Estatutodotaba al autor del derecho a la difusión de la obra y de la elección de editor. También se propone un límite temporal a esos derechos. Así el legislador, consciente de la «deuda» que todos tenemos con la comunidad a la que pertenecemos y al bagaje cultural recibido, propuso un
límite temporal para el disfrute de ese derecho de autorizar o prohibir el uso de una obra. Una vez cumplido ese límite temporal292 la obra entra en dominio público. Situación jurídica que viene a equilibrar la referida «deuda».

Este límite temporal ha ido aumentando desde los 14 años que se propuso en las primeras legislaciones hasta los actuales 70 años a contar desde la muerte del autor. 

En España es de 70 años desde la muerte del autor, a contar desde el 1 de enero del año siguiente al de su fallecimiento. Excepto para los autores fallecidos antes del 7 diciembre de 1987, a los que se les reconoce el límite de 80 años. Y es que el 7 de diciembre de 1987 entraba en vigor en España la nueva ley que disponía que eran 70 los años del límite de protección, sustituyendo a la anterior legislación que marcaba 80.

Jane Austen sí pudo comprobar de alguna manera el éxito de su obra, aunque, ni ella ni sus herederos directos se pudieron aprovechar de todo el sistema moderno de protección al autor. Coincide su vida con un momento apasionante desde el punto de vista jurídico, donde en Inglaterra, se empezaba a abrir un sistema hermético donde los impresores, integrados en un monopolio conocido como Stationer’s Company se habían beneficiado del sistema de licencias reales, heredado de siglos anteriores, gracias a una serie de sentencias judiciales. 

Es un reto planteado al Derecho el poder diferenciar entre la finalidad de promover el desarrollo cultural, la creatividad, y la riqueza cultural, y distinguirlo de otras formas que se podrían calificar de parasitarias y de apropiación ilegítima, incurriendo en la figura del abuso del Derecho. Porque no estaríamos ante una mera tasa o remuneración que permitiera cualquier uso del Patrimonio Cultural, sino ante una calificación jurídica con la mirada puesta en la misma finalidad primigenia. 

Así en 2009, 192 años después del fallecimiento de Jane Austen, Seth Garahame-Smith publicaba Pride and Prejudice and Zombies en la editorial Quirk books, e incluyendo en la cubierta y créditos como autores a Grahame-Smith y a… Jane Austen.
 «Si ella [Jane Austen] estuviera viva, seguro que iría directa al juzgado a denunciar para parar la publicación de la obra del señor Grahame-Smith, o por lo menos conseguir parte de los royalties». Charles McGrath en The New York Times
Traducida en 27 idiomas, ha sido calificada de «fenómeno cultural pop», «¿Cómo no se le ha ocurrido antes a alguien?», «una nueva novela, una nueva forma de contar la historia», también se ha publicado en España. Editada por Umbriel, tiene como ISBN para la traducción en español 978-84-89367-71-5. En la agencia que gestiona estos números internacionales que tienen como finalidad facilitar la comercialización de los libros, y efectivamente aparecen como coautores Seth Garhame-Smith y Jane Austen. Es decir, que no se trata de una estrategia comercial (ya de por sí manifestada en el uso del título y la obra), sino que en los formularios y disposiciones se afirma la coautoría. Demasiado honor para un joven guionista del siglo XXI con apenas obra conocida.

Según la Ley de Propiedad Intelectual española (y la mayoría de las leyes internacionales tienen una semejante disposición), en su artículo 6.1: «se presumirá autor, salvo prueba en contrario, a quien aparezca como tal en la obra, mediante su nombre, firma o signo que lo identifique». Por tanto,
acudiendo a la portada del libro titulado Orgullo y prejuicio y zombis, se trata de una obra en coautoría.

No se le habrá escapado al lector la diferencia biográfica (y seguramente también de talento) entre los dos nombres aludidos. Como tampoco se le habrá escapado al lector el hecho de que la obra de la genial escritora británica se encuentra ya en dominio público, situación jurídica que por su indefinición puede llevar a cierta confusión. Pero ¿puede un autor hacer eso?, ¿puede firmar con Jane Austen? ¿puede un autor aprovecharse del dominio público? ¿Puede una obra literaria ser Patrimonio
Cultural Inmaterial? ¿Podría, por tanto, la legislación de patrimonio cultural proteger estos bienes?

jueves, 27 de abril de 2017

jueves, 23 de marzo de 2017

Objeciones al Patrimonio Cultural Inmaterial: "contaminación acústica"

La Centuria Romana de la Macarena de Sevilla
en una imagen fechada hacia 1900
El Diario de Sevilla informa hoy de la decisión del ayuntamiento de la misma ciudad de modificar su ordenanza contra la "contaminación acústica".
El pasado martes un ensayo de la centuria de la Macarena fue interrumpido por la policía local, porque la queja de una vecina. Le molestaba el ruido.
El ayuntamiento parece que ha reaccionado rápidamente y ya ha aprobado una excepción a la norma: en los días previos a la Semana Santa estarán permitidos los ensayos de las bandas hasta las 23.00h.
Esta noticia supone un hecho interesante para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Por un lado subraya el aspecto comunitario que siempre tienen las manifestaciones de este patriminio, y el aspecto individualista de las objeciones a esas manifestaciones.
Y por otro lado supone un argumento que en caso de colisión entre derechos, da cierta prioridad al patrimonio cultural.

lunes, 6 de marzo de 2017

Aforismos sobre Patrimonio Cultural (Inmaterial, sobre todo) de Gregorio Luri

Encontramos en la lectura de los Aforismos que nunca contaré a mis hijos de Gregorio Luri, unos cuantos sobre Patrimonio Cultural, y quizá sobre todo del Inmaterial, porque muchos de sus aforismos tienen a la cultura como objeto de su reflexión. En ellos vemos extensión del concepto de cultura y la importancia de los protagonistas:

La función de la cultura es hacernos olvidar nuestra naturaleza y la de la ley penalizar los brotes intempestivos de la memoria

***
Es sabido que la cultura es agricultura de las plazas públicas

***

La naturaleza, vista por el hombre, ya es cultura

***

La cultura propiamente dicha es el diseño del desarraigo

***

El mundo es un relato de supervivientes

***

La cultura es el mundo visto por una mirada con más esperanza que memoria

***

La distancia crítica con la propia época es la condición sine qua non de la auténtica cultura

lunes, 9 de enero de 2017

Aforismos sobre Propiedad Intelectual de Enrique García-Maíquez

El escritor Enrique García-Maíquez publicó en 2015 una colección de afortunadísimos aforismos con el título de Palomas y serpientes.

Y entre ellos encontramos algunos muy ad hoc para este blog:

Ramón Eder: "Sólo podemos perdonas a quien nos plagia cuando mejora nuestro texto". Ya, sí, desde luego; pero nos ocurre al revés.

* * *

El plagiario nos da liebre por gato

* * *

El poeta que reza el Veni Creator antes de sentarse a escribir no va a ponerse luego quisquilloso con sus derechos de autor

* * *

El implacable castigo al plagiario que consiguió engañarnos es nuestro más fervoroso aplauso.

* * *

A los escritores realistas Dios nos reclama, antes o después, sus derechos de Autor.
Y eso debe de explicar bastantes surrealismos.




martes, 20 de diciembre de 2016

El 1 de enero de 2017, entrará en dominio público la obra de...

Nuestra Ley de Propiedad Intelectual apunta que los derechos de explotación durarán toda la vida del autor y 70 años después de su muerte o declaración de fallecimiento (a contar desde el 1 de enero del año siguiente). Pero en las disposiciones transitivas, recuerda que el plazo es de 80 años si el autor falleció antes del 7 de diciembre de 1987. Cuestión que en España se aplica también a autores extranjeros.
Por cierto, que para autores extranjeros no quiere decir que la traducción de su obra entre también en dominio público. Para la traducción habrá que comprobar al traductor.
Algunos ejemplos interesantes de autores cuya obra entra en dominio público el próximo 1 de enero:

  • Miguel de Unamuno (murió, por cierto, el 31 de diciembre de 1936. Si llega a esperar un día más, habría podido "regalar" a sus herederos un año más de protección)
  • Ramón María del Valle-Inclán
  • Federico García Lorca
  • G.K. Chesterton
  • Ramiro de Maeztu
  • Pedro Muñoz Seca
  • Rudyard Kipling
  • Máximo Gorki
  • José Antonio Primo de Rivera
  • Luigi Pirandello

jueves, 15 de diciembre de 2016

Mark Twain, dedicatoria de Tom Sawyer y la propiedad intelectual

Para debates futuros sobre el fundamento de la propiedad intelectual, aquí la dedicatoria de Mark Twain al inicio de Las aventuras deTom Sawyer:
La mayoría de las aventuras recogidas en este libro ocurrieron
realmente; una o dos fueron experiencias personales; el resto, de
compañeros míos de escuela. Huck Finn está tomado de la realidad;
Tom Sawyer también, pero no de un solo individuo, sino
de la combinación de los rasgos de tres chicos a los que conocí
y de los cuales he formado el personaje.
Las viejas supersticiones aquí referidas pervivían todas ellas
entre los niños y los esclavos durante la época de esta historia,
es decir, hace treinta o cuarenta años.
Aunque mi libro pretende principalmente entretener a los
niños y niñas, espero que no será rechazado por las personas
mayores, pues una de mis intenciones ha sido que los adultos
recuerden con gusto que una vez ellos también fueron niños y
cómo sentían, pensaban y hablaban, y en qué curiosas peripecias
se vieron envueltos.
EL AUTOR
Hartford, 1876

martes, 29 de noviembre de 2016

Las normas de vestimenta de las falleras y el Patrimonio Cultural Inmaterial

Estamos ante apenas unos días para que se anuncie la declaración de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y en estos días ha surgido la noticia sobre un reglamento en el que se incluyen una serie de disposiciones para la vestimenta de las falleras. Como siempre, lo que más ha llamado la atención y ha generado "polémica" son las alusiones a los escotes y la longitud de las faldas. Las elegidas como fallera mayor y falleras de la corte de honor afirmaron que suscribieron esas normas y que eran "de sentido común".
Son normas aprobadas por la Junta Central Fallera, presidida por el concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de Valencia, Pere Fuset. Es cierto que esta Junta tiene una intervención directa del Ayuntamiento, pero eso no deja de quitar relevancia a este órgano como lugar donde los propios "portadores" de ese bien inmaterial deciden su ejecución.
La polémica ha surgido por un lado por la acusación por parte del partido político mayoritario en el Ayuntamiento de que el hecho de haber querido sacar ahora ese reglamento que estaba "olvidado en un cajón" tenía una finalidad ideológica. Y por otro lado, el delegado del gobierno en Valencia, llama tilda a la aprobación de ese reglamento de injerencia de lo público sobre lo privado.
Todo ello en un momento delicado que esperemos que no perjudique a la candidatura de las Fallas como bien cultural inmaterial de la humanidad.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Carvantes y la propiedad intelectual. Exposición virtual de la Universidad Autónoma de Madrid

Según cuenta la agencia EFE, la Universidad Autónoma de Madrid ha organizado una exposición virtual, que se puede visitar en este enlace, en la que enlaza a Cervantes con los orígenes de la propiedad intelectual, o por lo menos, en la forma en que tenían los autores e inventores de sacar rédito de sus obras. 
Está organizada por la citada Universidad y por la Oficina Española de Patentes y Marcas, y comisariada por los profesores Luis Blázquez y Patricio Sáiz. 
Estará disponible hasta el 31 de diciembre

viernes, 30 de septiembre de 2016

Enid Blyton, la Condesa de Ségur y Hergé, también tienen derechos morales como autores


Desde hace tiempo el interesantísimo blog sobre el mundo del libro, Nido de ratones, de Paula F. Bobadilla publica una serie de entrevistas centradas en la lectura, la literatura infantil y juvenil y las nostalgias varias de cómo los distintos entrevistados comenzaron su pasión por los libros. Todas ellas terminan con una pregunta:  "Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?".
Me sorprendió este asunto, porque pensaba que las nuevas ediciones de Los cinco o de Torres de Malory solo se limitaban a modernizar las ilustraciones (hemos pasado de dibujos estilo Norman Rockwell a otros que rozan el manga japonés) o las expresiones arcaicas. 
En El Club de los Cinco junto al mar, aparecía una escena, en el capítulo V, en la que los famosos protagonistas iban a misa. ¡Qué horror! Afortunadamente la nueva versión cambia esa visita a un lugar claramente inadecuado por un paseo por el mercado.
La descripción de la misa y del párroco dejan su lugar a las legumbres, las verduras y los pollos: “Su sermón, muy sencillo, parecía emocionar a cada uno de los fieles en particular. Él les conocía bien a todos, era su amigo“, leíamos en la versión aún editada en 2000, ahora el pasaje se convierte en “Mme. Elouan conocía bien al carnicero pues era él quien se encargaba de vender las gallinas de su granja“. Como ven, un gran progreso.
Por tanto claramente estamos ante lo que según la Ley de Propiedad Intelectual califica de violación del derecho moral del autor a la integridad de la obra (derecho que por cierto no caduca, como los de explotación que sí lo hacen a los 80 años de la muerte del autor), por no hablar de la "estafa" que supone ofrecer una obra que no es la original. 
Por tanto es el autor, o en su caso los derechohabientes (es el caso de la Blyton y los demás casos que plantea Soley), los que pueden llevar a cabo las acciones necesarias para proteger la obra.  
Desconozco los detalles de los contratos de edición de las obras citadas, y si puede existir alguna cláusula en las que faculte al editor la posibilidad de modificar de este modo la obra, pero la Ley es clara respecto de los derechos morales: son irrenunciables.