miércoles, 16 de septiembre de 2015

Kant sobre los derechos de autor

Kant hace referencia a los derechos de autor en su Fundamentos metafísicos del derecho.
Aquí reproducimos un extracto y aquí adjunto un enlace a la obra.

¿Qué es un libro?
Un libro es un escrito (ya hecho con una pluma, ya con caracteres de imprenta, con pocas o muchas hojas, lo cual aquí no importa nada) que representa un discurso dirigido al público por medio de los signos visibles del lenguaje. El que habla al público en su propio nombre se llama el autor. El que en un escrito habla al público en nombre de otro (de un autor) es el editor. Si este hace la publicación con consentimiento del autor, es el editor propiamente dicho; pero, si obra contra su autorización, se llama falsificador. La suma de todas las copias de un ejemplar se llama la edición.
La falsificación de un libro está prohibida jurídicamente. Un escrito no es el signo inmediato de una idea (como por ejemplo un grabado en cobre, un retrato,o una estatua de yeso, que representan el busto de una persona determinada); es un discurso al público. Es decir, que el autor habla al público por medio del editor. Este a su vez habla (por medio de su obrero el impresor, operarius), no en su propio nombre, (porque en este caso pasaría por su autor), sino en nombre del autor; para lo cual no tiene derecho sino mediante un mandato (mandatum) dado a él por este último. El falsificador, que por su propia iniciativa hace una edición de la obra de otro, no solamente habla en nombre del autor, sino que lo hace sin haber recibido su mandato (gerit se mandatarium absquemandato); comete, por consiguiente, un delito con perjuicio del editor autorizado por el autor (único editor legítimo por consiguiente), y le arrebata la ventaja que este editor ha querido y debido obtener usando de su derecho (furtum usus). La falsificación de un libro está, pues, prohibida jurídicamente.
Lo que da apariencia de justicia a la injusticia manifiesta de la falsificación de un libro, es que un libro se compone en parte de un producto del arte; producto mecánico (corpus mechanicum) que puede llevarse a cabo por todo poseedor legitimo de un ejemplar del libro. Hay, pues, lugar aquí a un derecho real. Pero el libro se compone también en parte del simple discurso del autor al público, discurso que no puede ser reproducido públicamente (praestatio operae) por un tercero, sin asentimiento del autor; y en este sentido hay derecho personal. El error consiste en confundir estas dos cosas.


2 comentarios:

Javier Borrego dijo...

Este Kant es un genio, si los de la SGAE supiesen leer seguro que se lo apropiaban, pero lo que dice es que no se puede imprimir un libro para quitarle todo el beneficio al editor (no al autor); y está mal sacar 10.000 copias de un libro sin mandato del autor y vender toda una tirada.

Lo que Kant no vería mal, supongo, es fotocopiar sus libros para leerlos tranquilamente en casa (sobre todo cuando las editoriales deciden no hacer ediciones nuevas de obras clásicas) o hacer una edición digital de su obra, o pasarse la Crítica en PDF. Lo que hacían antes era copiar el libro entero y venderlo como si fuese original.

Lo que dice kant es que hay que perseguir es al falsificador, no a toda la sociedad.

Pero muy buen texto, muy bien traído.

Pablo Velasco dijo...

Gracias Javier por tu comentario.
Además de lo que apuntas, el texto me parece interesante por varios motivos:
- por subrayar lo mucho que necesita el Derecho a la Filosofía
- por ser uno de los primeros textos en los que se basará la propuesta de la autonomía jurídica de los bienes inmateriales